Desde que me encontré con aquella chica solo puedo pensar en ella, su apariencia es igual a la de Marlene, pelo rubio, ojos verdes y esa radiante sonrisa. Aunque en el parque no pude decirle nada descubrí que vamos a la misma escuela, lo que me resultó bastante extraño porque nunca la había visto por allí. Le pregunté a un amigo y me dijo que su nombre era Cintia y que se había incorporado hoy. La seguí al salir de la escuela y encontré su casa, me extrañó que viviera en la parte vieja del pueblo , luego fui a tocar con la banda, fue muy monótono, más que de costumbre. Cuando por fin volví a casa me propuse indagar sobre ella, la busqué en las redes sociales y no encontré nada. Me pasé toda la noche rastreando cualquier indicio de información sobre ella, pero fue inútil. El sábado no fui a hacer skate, tampoco escribí ningún cómic, lo único que hacía era reunir valentía para visitarla, para hablar con ella, porque representaba lo único que amaba hacer, escribir cómics. Llegó el domingo y yo seguía recluido en mi cuarto, no volví a juntarme con la banda y mis abuelos empezaron a preocuparse, podrían haberlo hecho antes, desde que me mudé aquí ellos no mostraron el más mínimo interés en hablar conmigo o entenderme, ellos solo se quedan en la sala viendo la tele mientras yo escribo.
Era lunes y no asistí a la escuela la, banda vino a visitarme y me comentaron que mi fijación con esa chica no era normal, los eché de casa. Ellos no entendían cualquier cosa que estuviese fuera de la música y últimamente su ego les estaba devorando, no volveré a tocar.
El martes fue duro, la madera del skate estaba empezando a pudrirse por la humedad y tuve que tirarlo, tampoco pensaba seguir utilizándolo. Después de esto comencé a pensar en la chica de nuevo, intenté entender el porqué de mi fijación con la chica, pensé en los cómics, fueron el único factor que me ayudo a sentirme en paz después de que mis padres se fueran, y ahora era el único momento en el que lo sentía real.
El miércoles decidí volver a la escuela, la situación me estaba carcomiendo, cuando salimos la vi, la seguí hasta su casa pero la perdí de vista cruzando una esquina, seguí solo hasta la casa y me di cuenta de que estaba en ruinas y en muy mal estado, cuando llamé a mi amigo para preguntarle sobre ella, él se quedó en silencio y me contestó que nunca hubo ninguna chica llamada Cintia en nuestra clase. Volví a casa muy confundido y no pude dormir en toda la noche, no podía olvidar todo lo que me había pasado, cogí un bolígrafo y escribí una canción que contaba todo lo me había pasado. La titulé Marlene.
Aitor Galán
Juraría que esa chica me sonaba de algo, esos ojos verde pasto y esa sonrisa feliz pero forzada. Me fui acercando poco a poco para apreciar ese cabello rubio, ella pareció no darse cuenta, parecía estar en otro mundo. Por alguna razón me sentí identificado con esa chica, su mirada perdida, ese cuerpo delgado.
Se hizo tarde y me fui para casa, al cenar no podía parar de pensar en esa chica, ¿de qué me podía sonar? Más tarde me fui a mi habitación a seguir con mi cómic, pero no lo tenía, lo había perdido.
Al día siguiente, al volver de clase, fui al mismo lugar donde ella estaba para ver si allí había dejado mi cómic. Para mi sorpresa, estaba allí, pero al mirar el interior el personaje principal estaba tachado y con un mensaje al lado que decía: "Ven al parque de skate hoy a las 19:30, tengo algo que contarte". Miré el reloj y marcaba la 17:30, pero como el parque estaba algo lejos empecé a caminar tranquilamente. Mientras, fui pensando en esa chica y en la relación que podría tener con mi cómic, pero sobre todo en por qué me podría sonar esa cara. Llegué allí y no había nadie, parecía un desierto. Me iba a subir a mi patín ya que al hacer skate me relajo y me ayuda a concentrarme y pensar en mi mundo, me siento como en mi burbuja de protección, como si nadie me pudiera hacer daño, como si mis padres estuvieran aquí para protegerme. Al montarme en mi patín empecé a asociar ideas en mi cabeza y me di cuenta de que ella se parecía mucho al personaje principal de mi cómic, pero no le di importancia ya que no podría ser ella porque esas cosas no pasan en la vida real. Miré un poco lejos y vi una figura delgada viniendo en un skate, era ella, y en verdad se parecía mucho a la de mi cómic. La chica se sentó a mi lado sin decir nada, estuvimos así un rato y yo notaba un vínculo, como si no necesitáramos hablar para entendernos.
Después de un rato la chica se fue sin decir nada pero yo me quedé un poco más. Cuando se hizo de noche me fui a mi casa y de camino empecé a ver su cara en todas partes, en farolas, en carteles de tiendas... Al llegar con mis abuelos me puse a mirar las fotos de mi madre de joven, se parecía especialmente a esa chica, pero con una sonrisa más feliz. Comencé a recordar momentos felices con mi madre y después me fui a mi habitación a seguir con mi cómic. Al seguir desarrollando el personaje principal me di cuenta de que se parecía mucho a mi madre en cuanto a forma de afrontar la cosas y forma de ser en sí.
Al irme a la cama soñé con mi madre con mucho detalle, ella estaba contándome cosas de cuando yo era pequeño. Pero en un momento el sueño tornó totalmente y Marlene, la villana de mi cómic, apareció y se llevó a mi madre como se la llevó aquel avión. Me desperté y empecé a componer una canción sobre mi madre y sobre mi cómic, algo que fusionara las dos ideas, miré el despertador y marcaba las 10:24, llegaba tarde a clase, pero me daba igual, solo quería escribir una canción y pensar en mí mismo.
Al llegar al garaje donde tocaba las canciones apareció la chica, pero cada vez la veía más parecida a mi madre hasta que la vi totalmente igual a ella. Empecé a tocar la canción y ella se esfumó como la niebla. Me di cuenta de que siempre le había querido escribir una canción a mi
madre, por eso la veía en todas partes.Samuel Miñambres
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